La empresa proveedora de cuentas IRA respaldadas por oro, SmartGold, está trasladando 1.600 millones de dólares en activos de oro almacenado a la cadena de bloques mediante una asociación con la plataforma de tokenización Chintai Nexus. Esta iniciativa permitirá a los inversores estadounidenses mantener oro físico en cuentas IRA autogestionadas, con exposición a estrategias reguladas de finanzas descentralizadas (DeFi).
Cada token de oro estará respaldado uno a uno por lingotes físicos y podrá utilizarse como garantía en protocolos DeFi como Morpho y Kamino, ofreciendo liquidez en dólares estadounidenses. El capital prestado puede reinvertirse en otras estrategias generadoras de rendimiento, mientras el oro permanece almacenado y se conserva el estatus fiscal diferido de la cuenta.
Las cuentas IRA autogestionadas ofrecen los mismos beneficios fiscales que las tradicionales o Roth, pero permiten a los planificadores de jubilación acceder a una gama más amplia de activos, incluidos criptomonedas, capital privado e inmuebles. Según Pacific Premier Trust, estas cuentas representan entre el 2% y el 5% de los 10,8 billones de dólares en IRA en EE. UU.
Este lanzamiento se produce en medio de una creciente demanda de oro tokenizado. El International Precious Metals Bullion Group ha implementado productos tokenizados en su cadena de suministro, mientras que el emisor de stablecoins Tether ha ganado terreno con Tether Gold, que superó los 800 millones de dólares en valor este verano y ahora alcanza los 1.300 millones.
Además, la empresa de tecnología médica BioSig ha pivotado hacia la tokenización mediante una fusión con la plataforma de activos reales Streamex, asegurando 1.100 millones de dólares en financiación para llevar oro y otras materias primas a la cadena.
Mientras muchos defensores de las criptomonedas destacan a Bitcoin como “oro digital”, el oro físico ha sido el activo destacado este año. Los futuros de oro en Comex alcanzaron un récord de 3.557 dólares por onza troy, con un aumento del 34% en lo que va del año, impulsado por la incertidumbre geopolítica, compras masivas de bancos centrales y preocupaciones persistentes sobre la inflación y la economía global.