Desde hace meses, LinkedIn ha dejado de ser simplemente una plataforma de “personal branding” para convertirse en un espacio donde predominan las historias personales enmascaradas como superación y batallas personales. Se ha convertido en una mezcla de diario deportivo con un toque de clickbaiting, donde las métricas parecen respaldar esta tendencia. Aunque hay quejas y críticas al respecto, la realidad es que LinkedIn engancha y produce un efecto más visceral que un contenido más racional.
No hay escapatoria a esta tendencia, ya que ¿a qué otra red social “profesional” podemos recurrir con nuestro currículum y casos de estudio? Exactamente, no hay muchas opciones. Y si buscamos compartir nuestras historias personales, ¿a qué otra red social podemos acudir si las demás están saturadas de contenido sugerido, influencers y creadores de contenido